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Los ingenieros de Montes en los organismos de cuenca

Actualizado: 10 de dic de 2018

Artículo de Silvia Cubillo Nielsen, jefa del Servicio de Concesiones y Autorizaciones de la Confederación Hidrográfica del Ebro, que ofrece una interesante visión sobre lo multidisciplinar de los Organismos de Cuenca, recoge notas históricas sobre cómo se fue generando un interés por la gestión forestal y repasa las tareas que los ingenieros de Montes realizan en las Confederaciones. Con ello, abre nuevos campos relacionados con la gestión del agua.

Actuación de prevención de incendios forestales en Griébal (Huesca)

A quien pueda pensar que las Confederaciones Hidrográficas se dedican principalmente a proyectar y construir grandes infraestructuras con el fin de proveer de agua de boca a la población urbana y distribuir el agua por los grandes canales de regadío deben saber que ésas son sólo una parte de las muchísimas actuaciones que se llevan a cabo los organismos de cuenca, dependientes del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medioambiente (MAPAMA).

Sólo aquellos que hayan tenido ocasión de conocer el funcionamiento de una Confederación sabrán que también se gestiona y controla el uso de las aguas públicas de la cuenca –tanto las subterráneas como las superficiales- mediante el otorgamiento de concesiones de aguas públicas (a saber: un título jurídico que permite el uso privativo del agua al concesionario durante un determinado plazo de tiempo para una determinada actividad sujeta a una serie de cláusulas de obligado cumplimiento), se cuenta con la participación de los  usuarios, se planifica y coordina la explotación del recurso hídrico con las necesidades actuales y futuras de todos los usuarios, se controlan los vertidos en los ríos y se imponen medidas para garantizar un buen estado de calidad de las aguas en cumplimiento de la legislación vigente en materia de aguas.


También sabrán algunos que se realiza un continuado seguimiento del caudal circulante en los ríos para gestionar de forma eficiente el control de las avenidas y -de este modo- minimizar posibles daños a terceros, así como que el incumplimiento de la legislación vigente en materia de aguas conlleva la imposición de sanciones por parte del organismo de cuenca. Pero tan sólo unos pocos sabrán que las Confederaciones Hidrográficas gestionan montes propiedad del Estado. Se trata de montes localizados en las cabeceras de determinadas cuencas hidrográficas que fueron expropiados y adquiridos para asegurar la repoblación forestal de los terrenos y mejorar la calidad de la reserva hídrica de los embalses localizados aguas abajo con el fin de evitar pérdidas de suelo por la erosión consecuencia de las escorrentías y la colmatación de los mismos.


Para llevar a cabo todo este elenco variado de actuaciones y funciones encomendadas al organismo se cuenta con personal altamente cualificado de carácter multidisciplinar que abarca casi todas las disciplinas de la ingeniería, entre las que tienen cabida los ingenieros de montes.


Apuntes históricos


Como apunte histórico reseñar que, en España, el interés por la gestión forestal comenzó en 1833 con la publicación de las Ordenanzas Generales de Montes, unas normas que garantizaban una adecuada gestión de los montes y la planificación a largo plazo de los recursos que éstos ofrecían. Ello dio pié a la creación de la escuela de Ingenieros de Montes en 1846. En aquella época, los recién titulados se incorporaban directamente al servicio de la Administración  General del Estado con objeto, entre otros, de gestionar los recursos de los montes de titularidad pública así como defender su propiedad.

Por otra parte, la continuada deforestación de las cabeceras de determinadas cuencas unido a una serie de lluvias torrenciales acontecidas entre los años 1864 y 1884 provocaron inundaciones y riadas catastróficas en el levante español, lo cual conllevó a la aprobación del Real Decreto de 3 de febrero de 1888 que regulaba la repoblación de las cabeceras de las cuencas fluviales y la creación de un servicio especial de repoblación de los montes para prevenir inundaciones.

En consecuencia, mediante Real Decreto de 7 de junio de 1901, se creó el Servicio Hidrológico Forestal del Estado, organizado territorialmente en diez Divisiones Hidrológico-Forestales, con el fin de impulsar repoblaciones de carácter protector en torrentes y cabeceras de cuenca para incrementar el buen régimen de las aguas de sus principales corrientes así como la construcción de diques para la retención de sedimentos en los cursos altos de agua. Para ello, la administración compró y expropió numerosos terrenos forestales y procedió a la repoblación de los mismos. La incorporación de estos montes al entonces Patrimonio Forestal del Estado, organismo público creado en 1935 en el que se integraron las Divisiones Hidrológico-Forestales, constituye el origen del actual patrimonio forestal que gestionan las Confederaciones Hidrográficas.


La creación en 1926 de las Confederaciones Sindicales Hidrográficas propició la integración de los trabajos de repoblación forestal en el marco de la política hidráulica, fomentando la participación de los ingenieros de montes en los trabajos de ordenación y aprovechamiento de las cuencas hidrográficas acercando la perspectiva forestal y la perspectiva hidráulica.



Evolución de una repoblación forestal en una zona de cárcavas. Fuente: Fototeca de la DGB-INIA.

La gestión forestal de la CHE


La Confederación Hidrográfica del Ebro tuvo desde su creación una acertada visión de la importancia de contar con una política forestal en el marco de la actividad hidráulica lo que se tradujo en el desarrollo de un plan de gestión forestal inspirado, por un lado, en criterios de producción y explotación forestal y, por otro, en principios de carácter geofísico como la regulación hídrica y la protección de las obras hidráulica. Éstos últimos son, sin duda, los que han tenido mayor importancia para el Organismo de cuenca y han ido adquiriendo mayor protagonismo a la par que se incrementaba la concienciación de la sociedad por una gestión sostenible de los recursos y el medioambiente.


De acuerdo con estas ideas se iniciaron trabajos para recuperar la masa forestal en las zonas más relacionadas con las actuaciones hidráulicas orientándose hacia las cuencas del Aragón, del Gállego, del Cinca, del Noguera-Pallaresa y del Jalón, realizándose en el período 1926-1936 los proyectos y actuaciones que se citan a continuación:

  • En la cuenca del río Aragón, la restauración forestal de la cuenca del río Regal, la del torrente de Gabarri y la de la cuenca del Onsella. Asimismo se adquirió con fines de repoblación forestal el monte “Pardina de Miranda” de 468 hectáreas.

  • En la cuenca del río Cinca, se procedió a la restauración de las cuencas de los torrentes de Foricón y Lasimierre, a la repoblación del monte Barasona así como del monte Mediano.

  • En la cuenca del río Gállego, se actuó en la corrección de los torrentes Acumuer e Isín y de los barrancos Ena y Glerón, además de la restauración de la cuenca del río Aurín y del río Moro. Con estos fines se adquirieron los montes Ordolés y Fatás, Ordaniso y Blanzaco, Sabinera y Lena Valle.

  • En la cuenca del río Jalón, se procedió a la restauración de la rambla de Valcodo, de la rambla de Val de Embid, de la rambla de Ribota, del barranco de los Escalones y del barranco de las Torcas para cuya ejecución se adquirieron los montes Fuentes de Jiloca, Cañadillas y Olaza.

  • En la cuenca del río Segre, se acometió la restauración de la cuenca de los torrentes Boes y Caragol, vertientes al río Noguera-Pallaresa.

Las Ley de 10 de Marzo de 1941 sobre el Patrimonio Forestal del Estado y la de 19 de Diciembre de 1951 de Repoblación Forestal de las cuencas alimentadoras de embalses supusieron un descenso de la actividad repobladora de la Confederación Hidrográfica del Ebro en el final de la década de los 40 y durante la de los 50 lo que condujo a concentrar los esfuerzos en la conservación de las masas forestales y de las obras realizadas en épocas anteriores, así como en la ordenación y aprovechamiento de los recursos forestales de los montes a su cargo.


A partir de la década de los 60 y hasta finales del año 1975 se inició un periodo de recuperación de las inversiones con notable incremento de actividades en líneas como cortafuegos, caminos, amojonamientos, viveros y correcciones hidrológicas de torrentes y barrancos. Las repoblaciones forestales se intensificaron sobre montes propios así como sobre terrenos expropiados en el entorno de embalses. Destacan las repoblaciones realizadas en las cuencas de los embalses de La Sotonera, Mediano y El Grado (Huesca) y en el de Yesa (Zaragoza) así como las ejecutadas en las márgenes de los Canales de Bardenas y Monegros.

A partir de entonces se produjo un descenso de las inversiones en materia de repoblación forestal y obras de corrección de cauces inestables debido en buena parte al cese de la asignación de presupuesto para la adquisición directa de terrenos con el fin de ejecutar las actuaciones indicadas así como a la culminación de los trabajos en los montes existentes. Desde entonces la actividad repobladora se ha venido realizando en los excedentes de expropiación, es decir, terrenos con vocación forestal procedentes de las expropiaciones llevadas a cabo para la construcción de presas y canales.

En la década de los 80 se produjo un incremento notable de incendios forestales que afectaron en mayor o menor grado a las masas forestales de los montes a cargo de la Confederación Hidrográfica del Ebro conllevando la dotación de nuevos presupuestos destinados a la restauración de los montes devastados. De este modo, en el periodo de 1985 a 1995 se llevaron a cabo numerosos proyectos de restauración de la cobertura forestal en los montes del organismo.

La aparición de la Directiva Marco de Agua en el año 2000 transformó los objetivos de gestión de los recursos hídricos en Europa, si bien podría decirse que en España ya se habían venido impulsando estos objetivos a través de los trabajos de restauración hidrológico-forestal, orientados a mantener un recurso estratégico –el suelo- y asegurar un suministro de agua de calidad.


Desde el año 2000 se llevaron a cabo actuaciones de conservación mediante el aclareo de masas forestales maduras así como la planificación y ordenación de los aprovechamientos de otros recursos forestales como las leñas, la caza, los hongos, los pastos y los aprovechamientos apícolas. Por último, desde el 2005 se han venido ejecutando proyectos de reforestación, tratamientos selvícolas y mejora de las infraestructuras de los montes propios del Organismo, creando nuevas pistas forestales de acceso así como nuevos puntos de agua para la prevención de incendios forestales.


Otros ámbitos de trabajo

 

No obstante, existen otros puestos en las Confederaciones Hidrográficas donde los ingenieros de montes pueden -y deben- aportar sus conocimientos técnicos, además de las tareas específicas relativas a la protección del patrimonio forestal del Estado a cargo del Organismo de cuenca.


Principalmente se trata de trabajos de dirección de obra para la restauración de riberas y otras obras en el dominio público hidráulico, pues mantienen una amplia visión técnica dicotómica que engloba, por una parte, la ingeniería y por otra, el respeto por el medio ambiente, la geomorfología fluvial y los procesos dinámicos naturales de los ríos. La gestión del territorio fluvial requiere -necesariamente- incrementar la coordinación entre los diferentes perfiles técnicos formando equipos multidisciplinares abiertos a otros enfoques distintos a los tradicionalmente contemplados.

Por ello, la dirección de obras para la recuperación del espacio fluvial y la protección del dominio público hidráulico, la elaboración de estudios e informes medioambientales, los trabajos de peritaje en la expropiación de terrenos rústicos, la coordinación y gestión del territorio con el resto de usuarios y administraciones públicas, la tramitación de autorizaciones de corta y plantación de especies de crecimiento rápido en terrenos de dominio público hidráulico así como la tramitación de concesiones de aguas superficiales son -claramente- otros campos en los que los ingenieros de montes pueden aportar sus conocimientos técnicos como parte de equipos multidisciplinares en los organismos de cuenca.

Personalmente, en la Confederación Hidrográfica del Ebro he venido desempeñando diferentes tareas desde mi incorporación al organismo, siempre relacionadas con la gestión, control y defensa del dominio público hidráulico en el ámbito de la Comisaría de Aguas. En particular: expedientes de autorizaciones para la siembra, corta y plantación de especies forestales de crecimiento rápido en terrenos de dominio público hidráulico, así como expedientes para la autorización del cruce de líneas eléctricas en dominio público hidráulico y, en los últimos años, la tramitación de expediente de concesiones y autorizaciones de aguas superficiales con destino a regadío, ganadería, abastecimiento de poblaciones o industriales.


No obstante, desde finales del 2013 mis funciones han derivado –ya en exclusiva- a la tramitación de expedientes concesionales con destino a la producción de energía hidroeléctrica, al control del cumplimiento de las cláusulas establecidas en los títulos concesionales y la mejora de la conectividad fluvial, así como la instrucción de expedientes de extinción y reversión al Estado de centrales hidroeléctricas cuyo plazo concesional otorgado había finalizado. De hecho, en los últimos cinco años se han culminado varios expedientes de extinción del derecho concesional de centrales hidroeléctricas en funcionamiento cuyo plazo concesional había finalizado, procediéndose a iniciar la reversión de las citadas instalaciones al Estado en cumplimiento de la legislación en materia de aguas de 1921 y 1922 que sirvió de base para su otorgamiento, así como de lo establecido en las cláusulas de sus títulos concesionales.

Por otra parte, la elevada complejidad y especificidad de los procedimientos de extinción de derechos concesionales de centrales hidroeléctricas ha propiciado a su vez la creación de un grupo de trabajo multidisciplinar formado por técnicos altamente cualificados procedentes de todas las Confederaciones Hidrográficas de España, liderado y coordinado con éxito desde el propio MAPAMA, que ha permitido el intercambio de conocimientos, experiencias así como el establecimiento de criterios comunes relativos a la tramitación de estos procedimientos que constituirán, en un futuro muy cercano, una ingente tarea para los Organismos de cuenca conforme vayan finalizando los plazos concesionales otorgados a los concesionarios, con el fin de garantizar una adecuada gestión racional de los recursos hídricos.

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